Hacía tiempo que debía una visita a esta galería que se encuentra
situada en la bella población serrana de Grazalema. Abrió sus puertas la temporada pasada y, desde el
primer momento ha demostrado un inusitado entusiasmo. Consiguiendo en poco tiempo que este espacio
gaditano tenga que ser considerado y forme parte, ya, del circuito expositivo andaluz. Nos alegramos
infinitamente y constatamos, una vez más, que para que una galería de arte tenga éxito no tiene por qué
estar situada en el centro de una gran ciudad. Baste que sus rectores estén en lo cierto, sepan lo que
tienen entre manos, oferten calidad y abran sus puertas con humildad a todo y a todos los que, hasta
allí lleguen. Lo demás vendrá - en este caso sería mejor decir, irá - por añadidura.
La exposición que actualmente ocupa la bella casa de la calle
Mateos Gagos de Grazalema - el espacio expositivo está perfectamente adecuado, adopta todas las
necesidades museológicas y, además, goza de una esclarecedora belleza - es una muy bien pensada muestra
de tres artistas, muy diferentes entre sí, que proporcionan variedad, pero al mismo tiempo, sentido
artístico y crean los más absolutos compromisos de la dispar pintura contemporánea.
Por un lado nos encontramos a Liviana Leone, una artista que
siempre ha demostrado estar en posesión de un importante bagaje plástico y que sabe estructurar una obra
de connotaciones matéricas donde la sugerencia está muy por encima de la propia representación. La obra
de esta artista italiana, afincada en Marbella, nos sitúa en los compromisos de un arte abierto donde la
realidad pierde sus límites para adoptar gestos y formas emparentados con la más inquietante
sensualidad. El compromiso pictórico de esta artista nos conduce por una pintura de emoción donde el
patrimonio de la materia juega un papel determinante y donde los estamentos expresivos conforman una
realidad sometida a los rigores de una plástica conformadora de emocionantes intenciones estéticas.
Jorge Boccardo es un pintor argentino, también
residente en Marbella, que centra su actividad creativa en un bello formulario de posiciones intimistas.
Su pintura está más cerca de los gestos expresivos que de la mera oferta representativa. Sin embargo
estamos ante un expresionismo pictórico muy matizado, donde nos encontramos con una sutil poética, un
íntimo muestrario de situaciones plásticas con la evocación mostrando sus más inquietantes postulados.
Aquí, también, la forma plástica juega su papel, pero ofertando una suave metáfora de la realidad,
sabiamente construida para que desempeñe todo su rigor artístico.
Pepe Cano es el gran pintor linense de la mágica realidad. En sus obras encontramos la
esencia sutil de lo mediato, aquello que presentimos y que nos conduce por un universo de asuntos
tangentes a lo cotidiano. Sus personajes, siempre cargados de sabia manifestación creativa, nos sitúa en
un mundo paralelo, lleno de encuadres cercanos pero donde subyace una nueva identidad. Su obras están
llenas de fina ironía, pero también de dulces matices; sus personajes están creados para que produzcan
todas las sensaciones del espectro emocional; pero siempre dejando claro la particular oferta pictórica
de un creador personal e intransferible.
Magnífico
encuentro el que hemos tenido con esta galería de la sierra de Cádiz. Sus buenos proyectos anuncian
diáfanos horizontes. Pedimos que el hilo de esta realidad se mantenga expectante y no se rompa, cortando
una ilusión que es necesaria para conformar un horizonte de mágicos proyectos.