RETROSPECTIVA
“Durante el fin de la clandestinidad pintaba abstracto, una mancha preguntaba y la otra trataba de responder. Con la legalización
me quedé en la periferia social, en el Flamenco cuyo poderío estético me llevó por delante. Cuando el costumbrismo me saturaba buscaba salida por el
paisaje urbano, Madrid, la noche, lo que en aquella época vivía.
Espantá y aislamiento en
las montañas “para hurtarme a la muerte” como escribió el Quico Rivas, si me descuido también me hurto a la vida. Al principio probé con algunos
paisajes naturales de corte melancólico, luego mirada inevitable hacia los adentros. Soledad, soliloquio, condición humana, romanticismo, lo de
siempre. Símbolos, alegorías o vaya usted a saber, surrealismo en vela, imaginación, caos, individualismo.
Después me pasé al otro extremo técnico, pintura plana. En estos momentos estoy pensando que tal vez nada sea tan redondo como el
centro”.